No me gusta 

No me gusta 

¿Nos estamos volviendo locos o qué? 

Me quito el “mono de trabajo” para disfrutar de unos días de “descanso”, lo que para las personas que trabajamos concienzudamente en  social media es algo así como, intentaré acceder a las redes sociales solo para lo justo y necesario. 

Es tiempo de disfrutar de las conversaciones cara a cara, de quedar con tu gente, de compartir tu tiempo haciendo aquello que te gusta con quien desees… Algo que para mí es una necesidad vital en este último año, igual es que me hago mayor o es que este 2016 al ser bisiesto, viene impregnado de razonamiento y sentido común, ese que es el menos común de los sentidos, valga el tópico. 

El hecho de interactuar en las redes sociales diariamente hace que mucha gente piense que ya saben de ti, que te han saludado y que los “me gusta” o algún comentario a tus fotografías es una señal de que le importas o que han estado “ahí contigo”. Nada más lejos de la realidad, yo soy de las antiguas, me gustan las llamadas de teléfono donde pueda escuchar el tono de voz de mis amigos y amigas de verdad, vale que el whatsaap y el messenger están muy bien, pero nada como escuchar un ¿Cómo estás?, con su tono eufórico incluido, soy así, no lo puedo evitar. 

No se vayan a creer que no he sido atrapada por el vicio de los medios sociales y que durante un tiempo he sido una fiel copia de eso que ahora “critico”, pero siempre estamos a tiempo de rectificar y recuperar nuestra vida social analógica, esa que viene acompañada de miradas, de abrazos, complicidad y que además puede también ir acompañada del móvil ¿Por qué no? ambos caben en la mesa 😏

No se confundan ni me malinterpreten, quiero decir, y léeme con atención, que las redes sociales son un medio complementario, maravilloso para estar conectados, sí, facilitan la comunicación, pero en ningún caso sustituye. Para mí sigue siendo necesario verte, escucharte y abrazarte, compartir un café y contarte algún que otro secreto mientras te cojo de la mano, es necesario para fortalecer las relaciones que queremos en nuestra vida, amigos, familia e incluso contactos profesionales. 

Me sorprende cuando a veces me encuentro por casualidad con alguien y me dicen- Ya veo en el Facebook lo bien que te va la vida- o -Te enfadaste muchísimo el otro día en aquella discusión en Twitter- ¿En serio eres capaz de detectar si la vida me va bien o mal, si estaba enfadada o alegre, a través de una pantalla?  … Sinceramente, creo que no, que el máximo que puedes captar es el mensaje de “me gusta” o “no me gusta” de aquello que comparto en internet, pero el resto es una libre interpretación, puede que si me preguntas, descubras si hay felicidad o no detrás de cada una de esas palabras que escribo. 

  
Yo he encontrado un remedio para todo esto, en mis días de “descanso” intento quedar con la gente que quiero, quedamos por whatsaap ¡qué ironía! Eso sí, nos vemos y tengo esta conversación que ahora comparto contigo, además añado, me encantan tus “likes”, tus comentarios, me encantan tus menciones pero si además quedamos para tomarnos un café de vez en cuando… 

…  ya es que me REQUETE ENCANTAS ❤️

  
¿Lo has entendido? 

  
Por si no lo has entendido, amig@, te dejo un fragmento de Benedetti y la gente que me gusta 🙂 

   
 

Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.

Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.

A estos los llamo mis amigos.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.

Me gusta la gente que con su energía, contagia.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.