Juntos, pero no revueltos

Juntos, pero no revueltos

 

¿Quién mejor que mi Community Manager para que haga de imagen de la marca? Claro, si además me sale gratis 😦

 

Eso me dijeron hace poco y la verdad es que no respondí. Será la prudencia, que te llega tarde o temprano, será…

 

Creo que resulta complejo ser objetivos cuando se trata de analizarnos a nosotros mismos; si ya es difícil analizar una marca, cuánto más a las personas, con sus sentimientos incluidos.

 

Me llama poderosamente la atención -y lo admito- que profesionales que gestionan la comunidad digital de las marcas vinculan directamente su imagen en cada una de las publicaciones, promociones o campañas específicas. Me asombra porque puedo imaginar lo difícil que es “potenciarse”, “promocionarse” a sí mismo y a una marca sin ayuda de ningún otro profesional que no seas tú, además de tener que hablar en nombre de la marca cuando ya se sabe quién es la persona física que responde. Y se sabe porque no paras de recordárselo a tu comunidad y a la de la marca…

En una crisis, con sus usuarios de redes sociales cabreados y sin piedad a la hora de manifestar su opinión, ahí es donde puede ser TERRIBLE… No me veo, la verdad. ¡Imagínate! … Ese momento en el que, en nombre de Frutería X, le estás hablando a una persona que se queja de que le dieron un mal servicio y esa misma persona te responde “no estoy de acuerdo con lo que escribes, Manolita, si ni siquiera te gusta la fruta… hace tiempo que se que eres tú quien lleva esta cuenta, gracias a tus publicaciones”.- ¡Oh, no! No me gustaría verme en una de esas… También es verdad que cuando imagino estos supuestos me posiciono en el peor de los casos.

 

No cabe duda que se puede ver cómo una oportunidad. Nuestra marca personal bien posicionada, contando con un buen número de seguidores que encajan dentro del público objetivo de una determinada marca o empresa y manifiestan que les gustamos (comunidad); puede ser un valor añadido para vendernos como “imagen” o “influencer” en los medios sociales, valga recordar que es algo muy distinto a su gestor de comunidad online o su posible Community Manager. ¿Se pueden ser las dos cosas? ¿Se deben ser las dos cosas? La respuesta está en la habilidad de cada profesional. Yo no podría. Ahí queda eso.

 
Ante una oferta de trabajo como CM que incluya ser imagen de la marca, con todo lo que eso implica y sin la colaboración de otros profesionales, una cosa muy complicada pero no imposible de hacer, que además debe tener un nombre largo y guapo, algo así como, “ComuInfluencer Manager” (esto es una inocente broma), personalmente encuentro dos importantes ‘Amenazas y Oportunidades’ que siempre tendré en cuenta:

 

Amenazas

Quitarías trabajo a otros profesionales.

Te vinculan con esa marca para lo bueno y lo malo, durante un tiempo.

 

Oportunidad

Puedes potenciar tu marca personal, por un tiempo.

Nuevos seguidores.

¿Mi relación con la marca? Eso es cosa nuestra.

@nataliagoncal

Quien bien te quiere te lo dirá

Quien bien te quiere te lo dirá

Habitualmente, y aquí pocos nos salvamos, hemos tenido la tentación de lanzar mensajes indirectos que van directo a la yugular de alguien con el que mantenemos alguna discrepancia que otra. Es tan habitual tener la tentación como criticar, hasta hacer sangre, a quien lo haga. Lo cierto, es que el morbo es muy poderoso y sin grandes conocimientos en psicología, es fácil darse cuenta que somos muchos los que curioseamos cuando alguien muestra enfado en sus publicaciones. Valga que yo lo he aprendido equivocándome… 

Pues bien, al grano, la libertad de expresión está para utilizarla, ahora bien, mi consejo es que meditemos aquello que publicamos en nuestras redes sociales, porque no es lo que dices sino lo que comunicas. 

Son muchísimas más personas de las que pensamos las que nos leen, evitan dar un “like” o un “RT” para que no quede rastro de la visita a nuestros sitios, quién sabe si ese mensaje hiriente y merecido a quien nos ha molestado  puede llegar a los ojos equivocados y proyectar una “mala reputación digital” de nosotros, algo que desde mi punto de vista es completamente innecesario. 

Claro que puedes limitar el público al que quieres dirigir tus publicaciones y además limitar el acceso a tu perfil a cuantas personas quieras, pero esa no es la cuestión, la cuestión es valorar si realmente querías subir a internet o no ese texto que te define y que se puede interpretar libremente, es el riesgo de arrepentirte al publicar algo que forma parte de una disputa entre dos o tres y que puede llegar a destinatarios equivocados, algo que quién sabe si simplemente es un enfado pasajero o si pasado unos días quizá no tenemos la absoluta razón, porque mira que es difícil llevarla al 100%. 

Y me pregunto, después de desahogarte con toda la sátira posible del momento, ¿Solucionaste el problema? ¿Tienes doble problema ahora? 

En resumen, lo que publicamos en internet sobre nosotros nos define y por consiguiente puede darnos un punto a favor o en contra. 

Conclusión, los resultados los obtendrás por lo que hagas, en internet, también por lo que publicas.

@nataliagoncal 

 Y esta entrada la escribí mientras escucho un tema ideal para acompañar el repertorio, una contradicción como otra cualquiera 😉 ¿Qué hablen de mí?